Bienal de Arquitectura de Venecia

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Marco conceptual

La Rambla de Montevideo es un lugar. Un lugar con carácter y sentido humano, marcado por la presencia de diferentes arquitecturas que han definido un borde urbano, un límite, un horizonte de ciudad. En ella se dan variados intercambios sociales –etarios  y culturales-, donde compartir ideas y emociones, acciones y pasiones.

La Rambla es un nombre. El nombre que los uruguayos le dan a una parte de su identidad territorial. Pero la Rambla es también el nombre del ocio, del disfrute, de la fruición del paisaje y la liberación del cuerpo.

La Rambla es una senda. Extensa y ondulada, recorre todo el frente marítimo de la ciudad, alcanzando los 21 kilómetros de extensión, constituyendo uno de los paseos más extensos –e intensos- entre la arquitectura y el mar, que existen hoy en el mundo.

La Rambla es arquitectura en el tiempo.  Si bien Montevideo nació “de espalda al mar”, y así se mantuvo durante tiempos coloniales y republicanos, el descubrimiento de la costa a comienzos del siglo XX implicó una permanente reflexión de arquitectos, urbanistas y paisajistas, proyectando sus diversas partes y vínculos con la ciudad próxima. Es también el escenario de las mejores arquitecturas modernas.

La Rambla es proyecto. No es un ámbito concluido sino proteico, mutante, con un objetivo permanente que, además de formar ciudad, construye ciudadanía. La Rambla de Montevideo es un espacio de aprendizaje, de referencia educacional y social. En cierta forma es también, un potente tratado de urbanidad.

La Rambla es utopía. Utopía escrita y construida. Es quizá la forma que la sociedad uruguaya eligió para exponer su vocación de igualdad y democracia. Es, por tanto, un texto subversivo que llama la atención acerca de lo instituido y establecido por simple convención.

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